[… debías rodearla para que el tiempo se diera vuelta a nuestro favor, era una explicación coherente para burlar las leyes de minuteros, segunderos y horarios. Acompañado de un vaivén implacable y la seguridad de estar disfrutando una noche. Pasamos después de sucesos históricos y detalles que yo jamás me hubiera dado cuenta si es que tú no hubieses exhalado esa bocanada de humo, por detrás de Neptuno, quien enseña el infinito hacia el puente de luces que conduce al paraíso. El semáforo está en naranjo, así que no alcanzamos a dar ese par de pasos que nos llevarían al otro lado. Será mejor esperar. Aunque la ansiedad me produce caminar más rápido porque deseo descubrir qué tan escondido es. De pronto, una alteración en el camino recto a medias que me parece fascinante. Al cruzar una cadena que está puesta para que otros no crucen, tú caminas dócil y ágil mostrándome un poco con tu decisión ese lugar refugio de muchos. Al internarme por entre los edificios sigo simulando un Hollywood de cine, ahora con las mismas escenas de Los Siete Pecados Capitales. De pronto se me ocurre una idea artificial y tengo que atraparla. Así que miro una vez más por si fue una estrella fugaz que pasó rozando mi cabeza (contigo todo eso pudo ser) y no. Es una ampolleta. La idea artificial concuerda con lo que veo. Seguimos y un poco más adelante está lo que querías mostrarme. Creo recordar las mismas imágenes pero es como un rollo fotográfico de quien fui en otra vida. Perpendicular a ello, salimos porque la tentación es muy fuerte y se debe mejor honor a otro lugar. Precisamente hacia donde tus pies caminan y mi alma canta… […what your soul sings] …entonces he aquí la calle del Biógrafo, lugar de confesiones a una butaca y más allá la placita oscura y valiosa que guarda la paz de tanto escritor callejero asesinado por sus letras. Y llegamos al casi intermedio. A mi lado derecho tengo un bazar de sueños, a tu lado izquierdo nada más que un minimarket y frente a los dos la entrada al edificio abstracto. O el edificio de las letras. Con mayor precisión, el departamento de las letras. Nos ponemos indecisos. Una vez sentados, creemos en la calma y en la brisa agradable del exterior, pero también no dejamos de considerar dentro de cada uno la magnificencia y lo acogedor del segundo piso. Creo que al final decido yo, y entramos y vamos directo a la escalera de madera poco procesada, simple. Nos colamos por un par de pasillos, tu vas delante y no percibes que mi cara está cerca de tu cabello, con los ojos cerrados y tratando de quedarme con un recuerdo de tu textura esa noche. Eso en una fracción de milisegundos. Nos acomodamos por allá, tú en el costado de la luz que te viste y te queda magnífica, quedas con la perspectiva de mil cuadros de una película infinita. Hoy eres coprotagonista de mis andanzas fantásticas, de la media bohemia que me gusta sentir. Te miro y no puedo reprimir eso de decirte que te ves bellísima fumando ahí, solo ahí, y con un poco de contraste… inexpresable. Llega la Naty, con su docilidad y fragilidad que la hacen muy predecible, con el mismo aire que nos distingue. […fast forward] …el café está fuerte, poco preciso. No me agradó la sensación. Traté de apaciguarlo con cuatro cucharadas de azúcar, pero me fue imposible. Debía solo concentrarme pues tu mirada lo haría sencillamente más dulce. Me pierdo una vez más, miro allá atrás. Te veo nuevamente. La conversación, fluida. Todo bien. Llega la hora de salir y subir al cuarto piso, es decir, dos más arriba, en la misma ubicación. La vuelta que hay que dar es necesaria. Jengibre. Subimos y nos quedamos unos momentos. Bajamos y salimos, caminamos, no quiero que te vayas en micro, quiero tenerte unos segundos más. Quiero que tu compañía se vaya disolviendo a medida que recorremos las calles. Me pongo nervioso en una intersección que creo que bien debes recordar, porque al ponerme de espaldas y recrear el camino recorrido y las buenísimas memorias, rozo tu hombro derecho. Tiemblo y en millones de destellos, un par de mariposas recorrieron mi cuerpo, y un escalofrío. Te miro, te en-vuelves y creo que continúas caminando. Dejé silencioso a ese personaje que esperó y esperará en la eternidad, vagando en pena por esas murallas altas. Continué normalmente porque no se me notó lo que sucedió, y seguimos caminando casi instintivamente para llegar con lógica donde desembocamos siempre en una ida y una vuelta. Se nota que a ambos nos hubiera gustado algo esa noche pero lo mío se deshizo en ilusiones esperando la palabra mágica. Y qué más daba. A lo mejor la configuración del futuro y de nuestro destino es así y no hay nada que replicar. Me despido de ti con un beso que me hubiera gustado correr más al centro de tu cara. Pero eso fue lo que tenía que suceder, para que todo se concatenara y tuviera coherencia. No estaba permitido que nos mintiéramos.]
[Bonustrack][Gustavo Cerati – Av. Alcorta]